¿Ya no sabes quién eres? Genetree te ayuda
El otro día, comentaba que a mi navegador de Internet le ocurría algo. No en vano, algunos hablaban de que tenía muchas cosas; otros, por el contrario, que simplemente le pasaba algo. Yo también lo notaba distinto, no era el mismo. Pero, al parecer, al único que le ocurría algo… era a mi.
Hoy, al levantarme, me he dado cuenta que yo no era el mismo. Sé de dónde vengo, y creo saber a dónde voy (aunque desconozco, eso sí, que me deparará el futuro; o, como muchos opinan… el Destino), pero no sé quién soy.
Algunos, a pesar de que estemos finalizando el mes de octubre, no poseen el más mínimo sentido de perspectiva con respecto a la cuestión espacio-temporal, y ya venden árboles de Navidad… a pesar de que, aún, falten unos meses.
Y es que no por más desear, las fiestas navideñas llegan más temprano; ni por muchos árboles y artilugios decoradores (e incluso turrones, mazapanes…) que se pongan a la venta, las vacaciones llegarán antes.
Pero, a mi, para saber quién soy, me hace falta un árbol… genealógico. Pero para esto hay un inconveniente, y es que estoy tan cómodo que no deseo moverme absolutamente para nada.
No en vano, ¿no dicen que Internet y la informática te lo da casi todo hecho? Pues, al parecer, gracias a Genetree, las personas interesadas (que yo no, ya he perdido el interés), pueden reconstruir su propio linaje combinando su ADN con la información de miles de usuarios.
Algo que requerirá, en primer lugar, que éstos den su permiso a que sus datos sean públicos. Y, segundo, se realice un estudio para comparar posibilidades, y demás cuestiones científicas.
Tal y como informa El País en su edición digital de hoy, la empresa posee los derechos exclusivos de una base de datos propiedad de la Fundación de Genealogía Molecular Sorenson, que para finales de año agrupará a un total de 100.000 personas y unos seis millones de líneas familiares de prácticamente la totalidad del mundo.
No obstante, si el usuario finalmente desea realizarse un análisis genético, podrán escoger entre muchas clases de exámenes de ADN mitocondrial, que variarán sus precios de 99 a 149 dólares, llevados a cabo por Sorenson Genomics.
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